Colores Otoñales: primeras observaciones sobre la traducción

Recientemente, habiendo terminado los últimos detalles de mi tesis doctoral, he vuelto a centrar mi atención en la traducción de Thoreau. Entre los textos pendientes y que me había propuesto traducir están “Autumnal Tints” y algunos fragmentos de los paseos nocturnos. También surgió la propuesta de traducir el ensayo sobre Sir Walter Raleigh, aunque por el momento no sé cómo abordarlo, y he de disculparme por ello, ya que es un texto largo y con dos versiones, compuestas póstumamente por dos editores diferentes, que recogen diversos fragmentos y en los que también hay correcciones póstumas. En definitiva, es un texto complejo, difícil de analizar en su idioma y más difícil aún de traducir con rigor.

Por el momento, he comenzado a traducir “Autumnal Tints”. Es un ensayo del que ya existe una traducción al español, en la editorial José J. de Olañeta. Sin embargo, estos días he releído esta versión comparada con el texto original y he encontrado no sólo fallos de traducción (algunos de los cuales ya conocía), sino también omisiones y frases cortadas. En ninguna versión que conozca del ensayo se reflejan tales omisiones, por lo que sin duda son obra de su traductora, Silvia Komet. En uno de estos casos, por ejemplo, desaparece una comparación entre las hojas caducas y los frutos maduros.

VERSIÓN DE KOMET:

Creo que cuando una hoja vira de un color a otro más subido, da prueba de que ha llegado a una perfecta y última madurez.

VERSIÓN ORIGINAL:

I think that the change to some higher color in a leaf is an evidence that it has arrived at a late and perfect maturity, answering to the maturity of fruits.

MI VERSIÓN:

Creo que el cambio de la hoja hacia un color más intenso es una prueba de que ha llegado a una última y perfecta madurez, que responde a la madurez de los frutos.

Aunque la mayoría de omisiones y errores, una vez corregidos, no merezcan más atención, algunos revelan una gran escasez de conocimiento sobre la vida de Thoreau y su entorno, como la interpretación de que, en una de sus anécdotas, estaba cabalgando. Con una breve investigación se ve que, aunque “riding” también se traduzca por “cabalgar”, Thoreau se refiere seguramente a un viaje en algún medio de transporte, seguramente en tren. Ni lo que sabemos sobre la vida de Thoreau ni el propio contexto de la anécdota permite pensar que el autor estuviera practicando equitación cuando, como él dice, habló con alguien que no solía ver los bosques en otoño. Resulta incoherente, en primer lugar, que encontrara a tal persona cabalgando; y más aún que estuvieran cabalgando juntos. Más bien, ambos estarían viajando hacia el mismo lugar. Es difícil establecer en qué momento, ya que incluso en sus diarios esta referencia aparece, el 27 de octubre de 1858, como un recuerdo.

Además de hacer una nueva traducción que enmiende este tipo de omisiones, incluiré, como ya es habitual, aclaraciones sobre la versión original del texto y sus variaciones. Como ya he destacado otras veces, a lo largo de las sucesivas ediciones de los textos de Thoreau se van produciendo cambios sutiles, ya sea en la ortografía, en los signos de puntuación, o por otro tipo de censuras o erratas. La naturaleza de tales cambios es muy diversa, y sin duda están presentes en “Autumnal Tints”. Por lo que he podido comprobar, no son grandes cambios (como sí los hay en otros ensayos).

Actualmente cuento con dos versiones anotadas de los ensayos de Thoreau, una de Lewis Hyde y otra de Jeffrey Cramer. Aunque en algunos casos Lewis Hyde me sorprende, su edición suele incluir muchas de las modificaciones que han sufrido los ensayos de Thoreau, especialmente en sus obras completas. Por otro lado, parece que Jeffrey Cramer opta siempre por la versión original, así que creo que comparar ambas será muy provechoso.

City Hall Pond, en Newton, Massachusetts

Con la traducción de “Autumnal Tints” casi habré cerrado el proyecto de la historia natural de Thoreau, que consta de cuatro ensayos, según su cronología original: “Historia natural de Massachusetts” (1842), “La sucesión de los árboles forestales” (1860), “Colores otoñales” (1862) y “Manzanas silvestres” (1862). De estos cuatro, tres pueden descargarse directamente en la sección de traducciones.

A esto sólo faltaría añadir un estudio sobre los últimos manuscritos, con algunos fragmentos traducidos de Faith in a Seed y Wild Fruits. El motivo de no traducir completamente estas obras es que, en primer lugar, son ediciones muy recientes que no son de dominio público; y, en segundo lugar, son por sí mismas fragmentarias. Traducir estas dos extensas obras sería un trabajo muy largo e inútil, a mi entender, en comparación con la posibilidad de hacer una traducción selectiva y adaptada al análisis de la labor científica de Thoreau.

Acerca de Diego Clares

Doctorando de filosofía en la Universidad de Murcia. http://thoreauencastellano.com http://diegoclares.wordpress.com
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